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Y las piedras se volvieron estrellas.

Me alongué. Sereno, relajado. Ya no me asustaba.

El muro no me impedía nada. Era consciente .

Estaba ahí para tranquilizarme, Ya no para defender o esconder.

Respire el aroma de la libertad En lo que me daba tiempo de acostumbrarme

Para envalentonarme. Para despedirme, de lo que había sido mi hogar intramuros.

Atrás iba a quedar ese mundo mío pequeñito y se abría ese mundo mío inmenso.

Disfruté de ese momento, de conciencia, Dejándolo deshacerse de a poquito.

Y las piedras se volvieron estrellas.




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Fotografias por Virginia Park
Carteles por Chemi

Terapeuta emocional